24/06/2011
CINERGIA (Fondo de Apoyo al Audiovisual de Centroamérica y Cuba) continuará respaldando el desarrollo de proyectos de largometraje, pero este año ha decidido que, más que apoyo financiero directo, el premio debería traducirse en la facilitación para que el productor de la película participe en un taller internacional o un encuentro de co-producción en el extranjero, con el fin de impulsar el proyecto fuera de su mercado y fortalecer sus herramientas profesionales con miras al desarrollo del mismo.
Dicha decisión está avalada por experiencias de cineastas centroamericanos, que confirman que un premio destinado a la participación en un taller internacional o un encuentro de co-producción puede derivar en felices resultados.
Los cineastas guatemaltecos Julio Hernández Cordón y Alejo Crisóstomo conversaron con el Portal Centroamericano de Cine acerca de la participación que tuvieron sus proyectos en este tipo de talleres o mercados de coproducción y la importancia que ello significó para que salieran adelante.
Julio Hernández Cordón ganó el pitch del Festival de Amiens 2008 con la película Polvo, gracias a lo cual le facilitaron dinero y, según palabras suyas, “salieron bastantes contactos”.
“De hecho —revela Julio—, ese fue uno de los motivos por los que me invitaron a integrarme a los pitchs desarrollados durante la Décimo octava Residencia de Cinéfondation del Festival de Cannes 2009.” Luego, en el concurso de Cine en Desarrollo del Festival de Toulouse, lograría una coproducción para Polvo.
Además, con Las marimbas del infierno Julio Hernández ganó el Foro de Coproducción del Festival de Cine de Valdivia 2010. Ese premio le permitió concretar la coproducción de la película con Francia, ya que el productor francés se dio cuenta de que había más personas interesadas en el proyecto y no lo dejó pasar.
Por su parte, Alejo Crisóstomo tuvo la oportunidad de participar en el Open Doors del Festival de Cine de Locarno y en el Talent Project Market de la Berlinale (Festival de Cine de Berlín) con el proyecto de su película Fe. Según Crisóstomo, ello le permitió cerrar una coproducción con Chile y, gracias a esta, luego consiguió el apoyo de Ibermedia para el rodaje de la cinta.
“Esas experiencias facilitan el acceso a contactos directos y permiten exponer el proyecto en una vitrina —declara Julio Hernández—, recibir retroalimentación acerca de la historia y aprender a negociar o vender una historia. En ese sentido —continúa Julio—, me parecen muy productivos y me interesan mucho los eventos que organiza Erick González en los festivales de Toulouse y Valdivia, ya que diseña encuentros estupendos para el cine latinoamericano de autor.”
Tanto Alejo Crisóstomo como Julio Hernández coinciden en que es importante que los proyectos cinematográficos centroamericanos tomen parte en este tipo de actividades, ya que, además de que significan un espacio ideal para dar a conocer el proyecto, también permiten abrir una red de contactos invaluable.
“A pesar de que no siempre se convierta en un acuerdo concreto —explica Crisóstomo—, la gente con la que hablas queda con ganas de saber más del proyecto y le dan seguimiento. Hay programadores de festivales importantes (Berlín, Sundance, Tribecca) que conocieron el proyecto en su etapa de desarrollo y que están constantemente escribiendo para saber cuándo está lista la película, en espera de recibirla para considerarla en sus festivales.”
“Uno tiene la atención durante 10 ó 30 minutos de personas que pueden coproducir el filme o financiarlo —señala Julio Hernández—; atención que de otra manera sería complicada, debido a las apretadas agendas de estas personas. Por otro lado, uno le está dando rostro y voz a su proyecto, y así se puede acceder a fondos con información de primera mano.”
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